El origen etimológico de la palabra psicoterapia proviene del griego. Es la unión de dos términos: psico (psyche) que se traduce como “alma” y terapia que vendría a significar “tratamiento”. La psicoterapia busca incrementar el bienestar del paciente y de propiciar cambios en su conducta cotidiana, actitudes y pensamientos.

Utilizo todo lo aprendido en estos más de quince años (terapia cognitivo-conductual, mindfulness, terapia del desarrollo somático, terapia Gestalt…), dependiendo de cada persona y su situación.

La Terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la Psicología Humanista, la cual se caracteriza para desarrollar el potencial humano. Otra característica importante es ver al ser humano de forma holística, como un todo formado por las emociones, las sensaciones (cuerpo) y los pensamientos.

La Terapia Gestalt es un eficaz abordaje terapéutico y para muchos una filosofía de vida donde se trabaja a partir de la toma de conciencia (awareness, darse cuenta) trabajando en el presente, ser capaces de ser responsables de nuestras decisiones  y poder ser flexibles dependiendo del contexto.

Prestando atención a las percepciones, emociones y cómo hacemos y actuamos, la función del terapeuta es  acompañar en el proceso para encontrar el bienestar y los cambios necesarios dejando a un lado los juicios de valor.

Terapia individual

El espacio terapéutico tiene como objetivo favorecer la toma de conciencia y el descubrimiento de uno mismo,  aprendiendo los  modos de funcionamiento que tenemos y herramientas más acordes a las nuevas situaciones que se nos presentan para encontrar soluciones a los problemas y al malestar que ocasiona.

Tratamiento del estado de ánimo, ansiedad, problemas en las relaciones sociales, de pareja, de alimentación, género, sexuales y, por supuesto, crecimiento personal.

Terapia de pareja

La vida en pareja es un proceso dinámico que va cambiando, cada una con sus propios códigos de funcionamiento. En ocasiones hay estancamiento y no entendimiento. Si estas diferencias no se resuelven impiden el enriquecimiento mutuo y el crecimiento de la pareja.

Como toda pareja pasa por fases con sus crisis recurrir a la terapia puede ayudar en la búsqueda del equilibrio y la solución a los problemas.